Verano sin verano

Nos pasamos aquel frío invierno anhelando que llegara el verano. Por fin lo hizo, pero no como debía. No había calidez alguna a pesar que los días eran largos, extremadamente largos. Tan inmensamente largos y llenos de claridad que a Mary Shelley le dio tiempo a escribir Frankenstein.

Una mujer escribiendo sobre una criatura sin nombre, la cual sería recordada por el de su creador. Un médico que para muchos jugaba a ser Dios, hoy quizá le compararía con el Dr. Mengele, y tal vez algún osado querría ver en el mismo la semilla de un genetista.

La escritora de aquel monstruo inventó aquel relato un verano que no hubo verano. Tú y yo estamos viviendo un invierno en pleno verano, al igual que ella hemos alumbrado un monstruo que a pesar de tener nombre nadie recordará porque pasará a la posteridad por el de sus creadores.

Galiana