Yo, mí, me, conmigo

Te dices a ti mismo que te atrae mi cordura. Defines como tal el vivir de forma permanente de locura en locura, una especie de atípico y brutal Juego de la oca.

No hay cosa peor que mentirse a uno mismo, tú lo haces. Lo haces cuando tratas de convencerte del sentimiento que crees tener por la forma en que encaro la realidad del día a día que me rodea. La estupidez te hace ignorar el sindiós que me abruma y ahoga como la corbata que hace tiempo te puse al cuello.

Ya, ya sé que soy una bruja pero tú nunca llegarás a tener la categoría de diablo capaz de poseerme en un aquelarre bestial. Eres demasiado tierno y débil.

Lo tuyo, como mucho, es disfrutar siendo mío y nada más, ya que yo… yo nunca seré tuya.

Galiana