Pensar

No sé lo que es real y lo que no, porque he sobrepasado todos los límites que me autoimpuse hace mucho, muchísimo tiempo, tanto que decir demasiado sería quedarse corto.

Pequeño e insignificante es el momento en que me encuentro, donde todo me resulta terriblemente complicado. Soy incapaz de distinguir entre el odio y el amor. Vivo entre sueños que transmutan accidentalmente en oscuras y densas pesadillas, donde el sufrimiento persigue a la felicidad.

Trato de buscar felicidad en un ambiente que huele a desatino y sabe a sindiós, donde se palpa la sinrazón en un despropósito inconcluso.

El vacío que siento está inconcluso, sí. Lo está porque no encuentro razones que me hagan saber la distinción entre estar vivo o muerto.

Los muertos no respiran y yo noto como entra y sale el aire de mi cuerpo. No, eso no es sentir.

No siento, eso es grave aunque lo es más pensar,  pienso.

Galiana