El drama

Mi vida era tranquila, lineal, y de repente llegó el drama, aunque no como imaginas. No hubo muertos, ni sangre, ni la gente gritaba a mi alrededor de angustia y desesperación, nada de eso sucedió. Sencillamente, cuando ella llegó la armonía se alteró.

Desde entonces mi única misión es restablecer mi idílico edén, incluyéndola, claro está.

En esta tarea llevo inmerso más de 20 años. No, no está siendo nada fácil ponerle punto y final a este drama, entre otras cosas porque no quiero.

Galiana