La cama

En nuestra cama cada noche siempre es lo mismo. Ambos tendidos en el lecho, cada uno en un extremo sin rozarnos. Tú, con los ojos cerrados haciéndote la dormida. Yo, con los ojos abiertos soñando despierto, dejándome llevar por esta oscuridad tan deprimente como engañosa.

Galiana