Planes para los hijos

 

Los padres siempre imaginan el futuro de sus hijos, los míos no fueron una excepción. Su princesa se casaría con un príncipe azul que nos darían un montón de nietos; vivirían en una preciosa casa con piscina, y yo por supuesto ejercería de esposa sumisa y abnegada madre.

Desde que no levantaba un palmo del suelo me prepararon para que todo fuera así.

Cuando terminé el bachillerato decidí estudiar Derecho como mi hermano mayor, llegó el primer cataclismo. El despacho familiar era la herencia del varón, como lo había sido las generaciones anteriores. Él intercedió por mí alegando que con estudios sería más fácil emparentarme, ya no se estilaban las chicas sin estudios fue el argumento que utilizó.

Durante los años de universidad mis padres esperaron con ansiedad que acabara los estudios. Mientras yo me dedicaba a sacar las mejores notas ellos me prepararon un candidato e incluso una fecha de boda.

El día que conocí la última nota, el día que supe con toda certeza que había terminado la licenciatura, desaparecí. No me llevé absolutamente nada.

De eso han pasado casi dos décadas. Ellos siguen buscándome, a pesar que mi hermano haya intentado en innumerables ocasiones abortar sus múltiples intentos por localizarme.

Ejerzo de abogada en otro país, con otro nombre. No tengo hijos pero sí una novia.

Galiana