Reproches en silencio

Estás leyendo un libro pero a la vez aparentas que no lo haces. Bien por ti, o mal, o qué sé yo. La verdad, estoy bastante cansado de verte fingir, disimular y hasta mentir. Tú y yo, yo y tú, siempre es lo mismo, o tal vez no, qué más da cuando ambos somos conscientes que no nos importamos nada el uno al otro desde hace tiempo.

Ambos hemos callado por interés, por melancolía, por costumbre, por…

Si me atreviera a expresar en voz alta todos los reproches que callo necesitaría una copa, dos, tres, o la botella entera y entonces me parecería a ti. A esa mujer a la que ya no reconozco, que se pasa el tiempo buscando en el interior de un vaso con hielo lo que no encuentra fuera, sin ser consciente que jamás lo encontrará porque no tiene ni idea de lo qué quiere.

¿Sabes? no te guardo rencor, no tiene sentido hacerlo, pero se me hace insoportable cuando me clavas la mirada haciéndome sentir como un fraude. Nunca fui lo que veías en mí. Jamás fui el protagonista de una gran historia con la que presumir ante tus amigas, solo un tipo con físico imponente, pero ya ves, con el paso de los años a saber donde se ha quedado.

Va siendo hora de irme a la cama, te doy las buenas noches y pienso en que todo se ha reducido a una fantasía que acabamos por esnifarnos antes de tiempo.

Galiana