¿Contamos la historia?

Las historias son historias, cierto, pero según cómo y quién te la cuente el relato puede tener más o menos personajes.

Sabes que soy muy de contarte los hechos como si nos estuviéramos viendo frente a una taza de café, si prefieres una copa de vino o cualquier otra cosa tú eliges.

Lo de menos es lo que tomemos, ni siquiera donde estemos porque no sería la primera vez que compartimos confidencias sentados tranquilamente en un sofá, o angustiosamente corriendo por un callejón oscuro. Lo importante es que tú y yo somos los protagonistas de la historia. Los personajes de una trama que poco a poco se va desvelando hasta llegar a su final.

Más o menos, ahora mismo no tenemos ninguno de los dos ni puñetera idea de dónde vamos. Yo escribo, tú lees. Mi obligación es darte una razón para seguir leyendo, veamos si lo consigo.

A ti te gustan sobre todo los relatos donde hay sexo y los que hay un misterio por resolver.

Sacarme de sopetón una escena de sexo entre tú y yo no viene a cuento. Faltaría lo que se llamaría entrar en situación, los preliminares, para que nos entendamos, la parte de la seducción. Así que pasemos directamente a la parte del misterio.

Tú y yo juntos en un coche por la carretera. Nuestra música preferida de fondo. Un paisaje espectacular al que no le prestamos atención porque nuestros ojos están puestos en un accidente de tráfico. Un Guardia Civil nos hace la señal de circular lentamente. Nosotros entendemos que allí no se nos ha perdido nada, ellos tienen la situación controlada. Pero nada más dejar atrás el amasijo de hierros en los que se había convertido el coche contra la mediana, la ambulancia y el coche de la autoridad competente, especulamos sobre si habrá muertos o heridos, o cómo habrá sido el accidente, somos así de morbosos.

Tan morbosos que nuestra conversación acaba derivando en estos reality basados en crímenes reales que emiten en los canales de pago de televisión. En los mismos sabemos cómo es el final, pero deseamos que el asesino no sea ajusticiado porque por alguna extraña sensación llegamos a empatizar con el criminal.

Este es el tipo de conversación que llevamos en el coche tú y yo. Estoy descubriendo que te gusta hablar de asesinos psicópatas desmembradores de cuerpos. Hay un cartel indicando que en la siguiente salida hay un motel. Nos miramos. Nos apetece la idea. ¿Por qué no?

Empecé diciéndote que en esta historia tú y yo éramos los protagonistas, que haría todo lo posible porque te quedaras a leer hasta el final, que éste no sabría cómo sería, que te gustaba el sexo y el misterio. No sabemos si en la carretera hubo muertos o sólo heridos. En el motel hay habitaciones libres. ¿Contamos el resto o entonces tendremos demasiados personajes en esta historia?

Galiana