Una novela a medias

Escribí una novela en su portátil las noches en las que él estaba de guardia en el hospital.

El ordenador sufrió una avería y él se encargó de llevarlo a reparar aunque terminó por comprarse uno nuevo y yo me quedé con el viejo.

Al comprobar que tras el formateo del servicio técnico faltaban todos los archivos, entre ellos el de la novela, y dado que no había hecho una copia de seguridad tuve que volver a empezar. Con las notas que había guardado en mi cuaderno volví a reescribir el texto.

Mientras rehacía todo él me comentó que una editorial le iba a publicar un libro lo cual me extrañó, nunca había tenido pulsión alguna por escribir.

Tuvo un éxito de ventas tan grande que un canal de televisión le compró los derechos de autor para hacer una serie.

Al menos me podría haber dado las gracias por añadir su nombre a la novela que yo había escrito de la que se apropió y vendió sin mi consentimiento.

Galiana