La reserva

Lo que voy a contarte hoy estoy segura que a mi madre y a mis hermanos mucha gracia no les va a hacer, pero me gusta compartir mis cosas contigo, ya lo sabes. Al hacerlo abriré una guerra en la familia, así que no se lo vayas contando por ahí a nadie, que sea nuestro secreto.

Hace unas semanas recogiendo las cosas de mi padre mis hermanos y yo descubrimos en un cajón, cerrado con llave, en la mesa de su despacho diez agendas. Cada una de ellas se correspondía con un año de la última década de su vida.

Todas eran del mismo color. En ellas sólo figuraba una anotación el 20 de marzo en rojo:

Reservar en…

Ninguno de nosotros entendía nada. Podía ser desde un lugar hasta hacer algo especial con alguien. Sólo sabíamos que no se correspondía con ninguna fecha de ningún miembro de la familia.

Él se había llevado el secreto la tumba, como tantos otros que al ir revisando sus objetos personales estaban saliendo a la luz.

Decidimos quemar en el jardín las agendas junto a todo lo que era mejor no saber.

A mamá no le comentamos el asunto de las agendas, como tampoco muchas otras cosas, para qué. Aunque estoy segura que ella estaba al corriente de todo, porque nunca fue una mujer idiota.

Llegando a este punto, tengo que recordarte que soy escritora de ficción y todo lo que lees es producto de mi imaginación, o tal vez no.

Galiana