El fracasado

Eres incapaz de salir ahí fuera y vivir por ti mismo. Nunca lo has intentado. Jamás has salido de debajo de las faldas de nuestra madre.

Aún así te permites el lujo de decirme que te encuentras en posición de juzgarme y declararme, desde la más absoluta ecuanimidad, un fracasado.

Te recuerdo que abandoné la protección y el tutelaje materno a los 20 años. Desde entonces, me haya ido bien o mal, nuestra madre jamás me ha ayudado en nada, en su defensa diré tampoco yo sé la he pedido.

En los últimos 25 años ¿qué has hecho por ti mismo? Ni siquiera el calificarme como fracasado es mérito tuyo. ¿Por qué lo sé? La palabra ecuanimidad no está en tu vocabulario, hasta te has atascado al pronunciarla, en cambio a nuestra madre nunca se le ha caído de la boca.

Galiana