Alguien

Desde que nacemos hasta que morimos solo queremos ser alguien.

Alguien que lucha por hacer realidad sus sueños mientras siente todas y cada una de sus respiraciones, todos y cada uno de los latidos de su corazón.

Alguien que despierta al lado de otro alguien intentando arañar el tiempo al reloj entre las sábanas, antes de que las responsabilidades invadan el resto del día.

Alguien que acude a un trabajo llevando puesto el traje de la dignidad.

Alguien que se sienta en una mesa a comer en lugar de arrastrarse por el suelo para alimentarse con las migas que otro alguien deja caer, o con las sobras que otro alguien le arroja.

Alguien que puede ir y venir por donde quiere sin que su libertad se vea mermada por ello.

Alguien que acepta someterse voluntariamente a las normas sociales, aunque no comparta todas ellas, y lucha por cambiar las que cree injustas o inadecuadas.

Alguien que sabe utilizar la razón en el momento oportuno, y la sinrazón en el preciso.

Alguien que disfruta con los juegos de infancia habiendo pasado ya esa etapa.

Alguien que se emociona al recibir una sonrisa, que comprende el valor de una mirada, y se le eriza la piel con una caricia.

Alguien que tiene huellas dactilares, pudiendo ser por ello identificado en todo momento, reconocido por sus iguales y sus desiguales, vanagloriado por amigos, llamado por un nombre por sus enemigos.

Alguien que puede ejercer como tal desde la singularidad, desde la pluralidad, o pasar desapercibido entre otros alguien.

Lo único que un alguien no quisiera ser antes de morir es ser nadie.

Galiana