La mujer de…

 

Te gusta que sea oncóloga pediátrica porque te parece una profesión prestigiosa. Presumes de ella cuando me presentas a tus compañeros en esos actos a los que por tu cargo político debes acudir.

—Mi esposa, oncóloga pediátrica en el Hospital materno infantil… — ¡Quedas tan bien!

Hoy no has querido acompañarme a la inauguración de mi exposición de pintura. Nunca te han gustado este tipo de eventos aunque me conociste siendo una joven que compaginaba bellas artes y medicina.

En todos estos años siempre me ha molestado que a tus colegas políticos, tan irrespetuosos como tú con las mujeres y con el arte en general, nunca les hayas dicho al presentarme:

—Carmen, madre de mis hijos. Me casé con ella cuando yo era un abogaducho de tres al cuarto. No habría llegado a ser quien soy sin el apoyo de su familia. Me permito el lujo de ningunearla en todo aquello que creo no aporta nada a mi carrera política.

Galiana