Cuestión de bragas

 

Tengo dos hijas, gemelas para ser más exactos aunque no pueden ser más diferentes.

Una de ellas es puritana, puritana, puritana hasta decir basta. Su padre y yo no sabemos a quién habrá salido, suponemos que la influencia de su abuela materna dejó bastante huella en ella, ya que fue quien se hizo cargo de las niñas mientras los dos trabajábamos cuando eran pequeñas, claro que nuestra teoría se nos viene abajo cuando miramos a su hermana puesto que es todo lo contrario.

El caso es que Sor María, apodo que le puso su hermana allá en la adolescencia, hace seis meses nos hizo abuelos. Una monada la criatura. Su padre y yo encantados de la vida cuando nos la deja en casa, nos gusta y podemos ejercer de abuelos.

Mi otra hija, la que suele vestir con faldas cortas y escotazos, a la que las parejas le duran nada y menos, vino a comer hace unos días a casa y dijo estar preocupada por su hermana, aunque habitualmente suele ser al revés.

Nos dijo, mientras su padre le pasaba la fuente de los macarrones, que su hermana había querido ir a comprarse ropa interior. Yo le comenté que es normal después de dar a luz tener pequeños cambios en la vida.

—Una cosa es que quiera cambiar su ropa interior y otra cosa es que quiera que le aconseje sobre “bragas de ligar”.

A su padre y a mi aquello nos pilló desprevenidos, ni siquiera antes de contraer matrimonio ella había utilizado ese lenguaje.

Dos días después Sor María nos dejó a la criatura en casa y nos dijo que se iba con su hermana de compras. Hasta ahí todo nos pareció normal, pero después de darle la cena y el baño a la niña llamó a mi yerno delante nuestro para que pudiéramos escuchar la conversación.

—Como vas a la novena, luego a eso que dijiste de la parroquia y al final empalmas con el rosario de la aurora la niña y yo nos vamos a quedar aquí a dormir.

Por su tono de voz nos dimos cuenta que algo no funcionaba bien en su matrimonio. Ella no creía lo que le había contado mi yerno y tenía interés en hacérnoslo saber, pero… ¿quiénes éramos nosotros para meternos en sus asuntos? Si ella necesitaba ayuda ya nos la pediría.

Nada más colgar nos dijo algo que nos descolocó del todo:

—No me esperéis levantados, no vendré a dormir. Tranquilos, él no llamará en toda la noche preguntando ni por la niña ni por mí.

Su padre y yo seguíamos atónitos mirándola cuando salió por la puerta toda pizpireta vestida a la manera de su hermana.

Al día siguiente, a la hora del desayuno, apareció. Simplemente nos dio los buenos días y preguntó qué tal había pasado la noche la criatura.

 

Galiana

 

6 comentarios en “Cuestión de bragas

  1. Me recuerda mucho un meme que compartió una amiga en su face, venía la pregunta de “¿Cuántos hijos llevan las de los 80’s que usaban la falda arriba de la rodilla?”, ella respondía al meme: “Ninguno, y no eran arriba de la rodilla, iban debajo de la nalga”.

    Yo me sumé a las respuestas, y puse “Me gustaba debajo de la rodilla y llevo tres”.

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