La importancia del nombre

Durante toda la temporada ella me limpiaba el camerino antes y después de cada actuación. Nos cruzábamos en la puerta. Apenas el saludo de rigor por educación.

Es cierto que un día, de forma casual, sin premeditación, nuestros cuerpos se rozaron en ese pasa tú, paso yo. Aún hoy ignoro si llegó a haber un roce fortuito e involuntario con alguna parte inadecuada de su cuerpo, pero de ahí a calificarlo de intento de agresión sexual…

Después vino ese juicio mediático contra mi persona que nada tuvo que ver con lo que pasó en realidad. De hecho la Justicia ni tan siquiera admitió la demanda que ella interpuso ante la inconsistencia de su testimonio y la inexistencia de pruebas.

En realidad, lo que le había molestado siempre es que, tras darme las buenas noches de rigor, ella siempre me llamaba por mi nombre al acabar la frase, cosa que yo, aunque le respondía al saludo por cortesía, jamás hice.

Mi error fue no darle importancia a un nombre, al suyo.

Galiana

2 comentarios en “La importancia del nombre

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