Se busca desenlace

 

Algunos colegas de profesión imparten talleres de escritura para sacarse algún dinero, no seré yo quien critique esto, las facturas hay que pagarlas.

Lo que ya no me parece tan maravilloso es que lo hacen sentando cátedra, son así de exóticos, se creen por encima de todos. En sus clases dictan unas normas a una legión de pupilos que asienten cuanto dicen, a la par que les adoran sin pararse a pensar si aquello tiene pies o cabeza.

Desde mi humildad y modestia siento contradeciros, estimados colegas, pero no estoy en consonancia con todo lo que predicáis a pesar de reconocer que sois los que más libros vendéis y por lo tanto la gente os considera eminencias.

Una de las cosas que más me llama la atención de vuestros cursos es cómo definís un relato. Evidentemente, sois muy académicos y para vosotros simplemente es una historia que cuenta un hecho. Nada que objetar a la definición. También identificáis historia con trama, coincido con vosotros.

Es a partir de aquí donde aparecen mis pequeñas desavenencias.

Según vosotros, gurús de la literatura, la trama debe tener un planteamiento, algo totalmente lógico; un nudo, ya mi cara hace una pequeña mueca porque hay relatos muy filosóficos; y un desenlace y aquí es donde colegas os preguntó ¿qué hacemos con los finales abiertos, aquellos donde el lector probablemente resuelva de un modo muy diferente al imaginado por el autor?

Yo no soy nadie para deciros cómo debéis dar vuestras clases, pero creo que en literatura nadie puede sentar cátedra de forma tan categórica.

Galiana

 

21 comentarios en “Se busca desenlace

  1. Pingback: Se busca desenlace — Galianaescritora – Silvia Soriano

  2. Completamente de acuerdo contigo. No hay cosa que más me soliviante que alguien me diga lo que tengo que escribir, cómo he de escribirlo y el orden de las cosas que, según esa persona, han de suceder en la historia. Una cosa son las críticas constructivas, que ayudan a crecer. Otra nutrirse de las ideas de otros, buscar inspiración en fantasías ajenas o ponerle puertas al campo de la imaginación. Aquellos que deseen visitar un taller, tienen toda la libertad para hacerlo. Pero yo sólo les diría una cosa: Para escribir, hay que leer. Un saludo! Feliz Año! Y muchas gracias por la reflexión.

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  3. Encasillar la literatura a unos criterios prefijados es como industrializarla y normalizarla. En cualquier arte se ve que las normas están para romperse sobre todo cuando el resultado mejora lo establecido. Como conceptos básicos o puntos de referencia puede valer lo que enseñan estos doctos de la materia, pero siempre dejando la puerta abierta a la improvisación o a la imaginación del neófito escritor o su creatividad; si no su trabajo solo será una imitación o copia por muy bien hecha que esta sea.
    Saludos 🖐

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