Buscando a Jack

La verdad es que te gusta que te cuente cosas de mi vida, sobre todo cuando tienen relación con mis intimidades.

Reconoce que te encantaría verme sentada en un programa de televisión tipo ‹‹Sálvame›› contando lo que una nunca debe contar en público. Aunque lo que más te pondría es ir tú y soltar por la boca todo lo que sabes sobre mí, antes de hacerlo asegúrate que te paguen un suculento cheque, porque hablar sobre mí sin llevarte nada es hacer un poco el gilipollas.

Como yo no voy a salir en la televisión contando mis miserias, de momento tengo eso que se llama dignidad, voy a darte algo de carnaza por si acaso tú quieres ganarte algo de parné a mi costa.

Lo que más se vende es lo que tiene que ver con el asunto del folleteo, así que qué mejor que empezar contando cómo me gustan los tíos.

Empecemos porque soy muy hetero, tal vez porque hasta la fecha ninguna mujer me ha puesto ojitos, con lo cual no sé si llegado el caso lo de muy hetero tampoco sería una afirmación rotunda. Ahí lo dejo.

Ya te he dicho que te prometía carnaza y con esto un titular tienes, o por lo menos te asegura volver a hacer otro programa.

Los hombres deben seguir mis pasos. Creo que me estás entendiendo perfectamente, así que poco hay que aclarar al respecto sobre este tema.

Si algún periodista de estos que le gusta meter los dedos te pregunta, tú ya no sabes más. Que investigue y se gane el sueldo, joder, que no se lo vas a dar todo hecho.

Los hombres que piensan que estoy en esta vida para ir enseñando la llevan clara. No soy maestra de nadie. Los que tienen complejo de alumno que se apunten a una academia, que preparen las oposiciones que quieran pero esta no da clases.

Los celosos que se abstengan de echar el currículo. Las milongas sobre que los celos son por inseguridad y todo eso me parecen estupendas, pero el cuento que se lo digan a otra.

Los egoístas y ególatras lo tienen fácil conmigo. Les mando directamente a tomarse un par de cañas, unos gin-tonics, y si se atreven con algo más fuerte unos tequilas, o el alcohol que les pida el cuerpo pero que borren mi número de su móvil, y por supuesto que ni se les ocurra ponerme un whatsapp diciéndome ningún tipo de sandez propia del estado etílico en el que se encuentren.

Los hombres me gustan sinceros, ¿a quien no? La sinceridad cotiza muy al alza, y más en los tiempos que corren donde las mentiras están a la orden del día. Me apasionan quienes cuentan mentiras a las vecinas, pero de puertas para adentro, una vez se limpian los zapatos en el felpudo que hay frente en mi entrada, que sean incorrectos, impúdicos, indecentes, no me canso de repetir lo aburrida que es la perfección.

Los hombres tienen que tener un toque de encanto, pero sin pasarse de encantadores porque luego pretenden encantar serpientes. Para serpiente me basto y me sirvo yo solita, no necesito encantador que me toque la flauta.

Los hechizos y las trampas los pongo yo, junto con el orden y la desmesura, parece un tótum revolútum pero todo es mucho más fácil de lo que a primera vista uno ve.

¿Vas entendiendo lo que te digo? Conmigo deben ser pacientes, cuando yo lo pido, ni antes ni después. Quizá esto te lo haya aclarado algo más.

Cuando toca me hago la despistada, esto último es muy importante. El hombre que olvida lo que acabo de decirte encuentra la puerta de salida sin mayor problema.

Las locuras las haremos en su casa, en la mía las hago yo sola. Su casa es mía, la mía es mía. Se acabo el tema sobre la casa donde se vive.

Como ves mi relación con los hombres es sencilla. Los tipos que te he descrito los encuentras al doblar la esquina casi que sí. Seguro que conoces a varios, pero ni se te ocurra presentármelos. Cuando me apetece ya convoco un casting estilo ‹‹Operación Triunfo›› para buscar a Jack.

Galiana

24 comentarios en “Buscando a Jack

  1. Vaya, creo que me asustaste 🙂 . Yo que pensaba que ofreciendo gañanería, algo de descuido en el aseo personal y pelos en la espalda era suficiente…
    Pero (no es por joder) que sepas que Jacks, a estas alturas de la película, lleva dentadura postiza, está operado de las dos caderas, ha perdido todo el pelo del mocho, tiene la próstata como un balón de Nivea, de esos de playa, y sufre una pérdida por goteo que se traduce en un rancio y orinoso olor corporal. Es lo que pasa cuando se sube tanto el listón, ja,ja,ja. (Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. O una simple cuestión de tiempo). Abrazos.

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  2. Creo que te he conocido tarde…
    En mi caña pescaron peces de distintas calañas, aunque para
    qué decir… sujetos sinceros faltaban.
    Yo tambien soy de hombres, pero solo para la cama…
    Me gusta relacionarme con todo tipo de gentes, eso sí, que no sean malas.
    Amo a los corazones que me brindan esperanza, que están llenos de humor y si hay algo honor más caben en esta casa.
    Te conocí algo tarde, me hubieras abierto los ojos, pronto me puse cadenas, ahora es difícil cortarlas.
    Te admiro Galiana!!
    Me encantan tus entradas!!
    Un abrazo y feliz finde🙋🏼‍♀️🌹

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  3. Tu balanza romana para pesar Jacks está más contrapesada que la de una verdulera barata. Pero hablas de gustos, y sobre eso no hay discusión ni crítica alguna, siendo juego de dos las reglas ya las has dejado bien claras y por escrito 😁🖐

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