La crítica

 

Nunca te he contado lo mal que lo paso cuando los compañeros de profesión me hacen llegar un libro suyo, ya editado, y me lanzan la siguiente pregunta:

— ¿No te importaría hacerme una crítica?

Me meten en un lío descomunal porque para mí resulta muy embarazoso decirles:

— ¿Por qué no me lo has preguntado antes de mandar el libro a la editorial?

En ese momento los fallos tiene solución, pero una vez que el libro está en la calle ya no hay nada que hacer.

Por otro lado me gusta leer los libros de los compañeros con ojos del lector, como tú lees los míos. Porque yo no soy crítica literaria, y porque a mí eso de sacarle defectos a las cosas me pone los pelos como escarpias. Siempre pienso que para hacerlo hay que ser un profesional y no un aficionado chapucero que puede hacer mucho daño.

Volviendo al momento en el que el compañero de profesión me entrega su libro y me pide una crítica nunca le digo que no, por cortesía, por amistad, porque soy muy facilona o yo qué sé.

Con el libro en las manos me enfrasco en la lectura procurando poner ojos de escritora. Lo cual significa que pongo un cuaderno de notas y mi pluma con tinta roja al lado. No, no tengo un subrayador de colores fosforescentes. Jamás de los jamases escribiría en las páginas de un libro. Considero un sacrilegio hacer algo así, a lo más que llego es a pegar un post it de algún color característico para señalar alguna cosa importante. Moriría antes de subrayar cualquier cosa aunque fuera con lápiz en una sola de sus páginas.

Hecha esta aclaración volvamos al momento lectura y crítica.

Imaginemos que el libro me encanta. En ese caso no hay ningún problema. Todo serían elogios para el compañero. No tendría por qué comentar algún pequeño fallo que hubiera, ni necesidad de hacerlo.

Ahora pongámonos en el caso contrario. Cuando voy por la página diez y me doy cuenta que aquello es infumable, que no hay por donde cogerlo. Lo que hago es armarme de valor, de paciencia, y sigo leyendo porque aunque no te lo creas he leído cada mierda que alucinarías en colores como los post it que adornan el interior los libros de mi biblioteca.

¿Por qué hago esto? Sencillamente porque valoro el esfuerzo que ha hecho el compañero. Y porque siempre trato de buscar algo positivo, algo a destacar, bien sea de la trama, de los personajes, cualquier cosa. En alguna ocasión me ha pasado que el conjunto en sí es decepcionante pero hay algo que se puede salvar. Una vez encontré una descripción extraordinaria de un paisaje, si hubiera cerrado el libro me la hubiera perdido; lo mismo me hubiera pasado con otro libro, en ese caso lo que destaqué fue la sutileza con la que plasmó la incomprensión de unos padres hacia la adolescencia de su hija; pero de todas la que siempre recuerdo es un libro que no valía gran cosa salvo la sensibilidad del asesino frente a la perspicacia de policía, el resto era un desastre.

Es verdad que para rebuscar entre tanta basura hay que tener estómago, pero a veces una encuentra tesoros que merecen la pena, aunque sea que el texto este impecablemente bien puntuado, pero esto nunca hay que destacarlo porque puede ser el corrector impuesto por la editorial quien lo haya hecho, así mejor no opinar por si las moscas.

Ya sabes, cuando leas un libro y estés en la página diez, te esté pareciendo un truño, piensa en lo que te acabo de contar e intenta llegar hasta el final.

Recuerda que afamados autores escribieron obras que hoy encabezan listas de clásicos. Ellos recibieron pésimas críticas, hablo de Hemingway y su Por quien doblan las campanas, de obras como Lolita, o El Gran Gatsby, o de Frankenstein de Mary Shelley.

Qué difícil es leer con ojos de lector, pero no creas que hacerlo con ojos de escritor es más fácil, aunque hacerlo con ojos de crítico debe ser complicadísimo.

Galiana

19 comentarios en “La crítica

  1. ¡Qué difícil es la crítica! Si es constructiva, claro —tengo una vecina que… pero, bueno, eso es otra historia—. Por suerte, las últimas veces que he tenido que ejercer de beta —que es más fácil, como comentas— o de cero —y a ver qué haces, sino simplemente ser sincero— me lo han puesto muy fácil. Pero ha habido algunas ocasiones en las que te ves en un brete del que puedes salir solamente pensando en el enorme esfuerzo que ha hecho tu compañero.

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  2. Pienso que estés llena de generosidad!
    A mi personalmente no me piden eso, no tengo compañeros escritores, si una cuñada por correo gran escritora Yolanda Guerrero, que ella si hace reseñas en zenda libros.
    A lo iba, te veo generosa, porque yo si leo por afición, pero he tendido varias ocasiones en las que me ha sido imposible continuar con un libro, por más que lo he intentado, al final ha quedado dormido en la estantería y ahí sigue.
    Me alegra mucho saber que tú puedes, como digo creo que eres muy generosa.
    Un abrazo Galiana!⚘

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