Asuntos con la Administración

Esta mañana estuve haciendo gestiones en una oficina de la Administración. No viene al caso el tipo que fuera, todas funcionan por igual.

Antes de acudir había tenido que pedir cita previa vía internet. El día que te dan no es negociable, da lo mismo si te viene bien o mal, tampoco lo es la hora.

Respecto de esto último, mejor preséntate con 30 minutos de adelanto no vaya a ser que por alguna extraña razón, caída de meteorito incluida, tengan que atenderte antes. Al funcionario de turno le da igual que en tu papel diga que has llegado con anterioridad a tu cita, te dirá que te han llamado y no estabas, con lo que te tocará volver otro día.

Una vez que llegas y te toca, tres o cuatro horas después de la hora que te dieron por internet, lo primero que hace la persona que te atiende es pedirte el DNI. Hasta ahí todo según el protocolo. Lo que no es normal es que con dicho documento en la mano te pregunte por todos los datos que vienen en el mismo. Ni se te ocurra decirle que los copie, lo mejor es ir respondiendo tranquilamente. Lo que no puedes hacer es mosquear, cabrear, incomodar, ni hacer nada que vaya en contra de lo que el funcionario quiere hacer, porque si no habrás perdido el día inútilmente, la gestión no se va a llevar a cabo y tú no quieres eso.

Contestada la primera cara del DNI, vienen las preguntas que tiene en el cuestionario de la pantalla de ordenador y que, por supuesto, tú no ves, pero que son de lo más normal.

—¿Profesión?

—Escritora.

—Perdone que le pregunte, ya sé que no viene al caso. ¿Usted vive de la literatura?

En ese momento me dieron ganas de responderle que se ciñera a lo que debía preguntarme, pero eso supondría que me dijera que me faltaba algún papel y tener que volver otro día, así que era salir del paso como mejor pudiera.

—Por el momento la literatura paga mis facturas y la hipoteca de mi casa.

—¡Ah, pero tiene usted una hipoteca! — me dijo asombrado — yo pensaba que los de su gremio, como llevan una vida bohemia, no tenían hipoteca.

En ese momento conté hasta diez, cinco o seis veces antes de darle una contestación.

—No se lo cuente a nadie — le dije en tono susurrante — La hipoteca la pago con el dinero que saco prostituyéndome, quizá a usted le parezca mejor que las prostitutas tengamos hipoteca.

Me miró con ojos que casi se le salían de las órbitas. Mientras me escudriñaba lascivamente con la mirada, me mordí el labio inferior seductoramente. Su siguiente pregunta fue:

—¿Su dirección actual es la misma que figura en el DNI?

—¿Va usted a pasar por mi casa para ayudarme a pagar la hipoteca?

Galiana

23 comentarios en “Asuntos con la Administración

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